Título: Piel: Un contacto con la textura del mundo que se habita.
Año: 2009.
Técnica: intervención en el paisaje.
Dimensiones: Espacio 200 metros cuadrados aproximadamente.
Materiales: troncos, ramas, arcilla y piedras.
Se interviene un bosque de cipreses afectado por la tala y la excavación realizados para la implementación de megaproyectos turísticos en la vereda Piedras Blancas, del corregimiento Santa Elena, del municipio de Medellín. La intervención recontextualiza los residuos de la tala –palitos y troncos– con los cuales se demarcan recorridos por el bosque y se delimitan espacios donde la vida acontece de manera irrepetible. Los residuos se integran con los elementos vivos del paisaje y se convierten en un dibujo que se contorsiona a lo largo del bosque, creando nuevos paisajes, grandes y pequeños, invitando a la experiencia sensible de la naturaleza. La línea serpenteante del dibujo con los residuos de la tala conduce a un claro circular en medio del bosque, donde se encuentra una figura humana modelada con los residuos de la excavación –piedras y arcilla–, aludiendo a la figura de un hombre que es naturaleza, cuya piel es la piel de la naturaleza.
La piel se entiende más allá de su condición de envoltorio, de límite que separa, restringe y determina, para comprenderla poéticamente como un ámbito de mezcla, el lugar donde se da el contacto, donde se crean las pieles mismas por el encuentro de dos cuerpos. Los dos cuerpos son: uno, el del espectador –que experimenta la obra–; el otro, el del bosque: la naturaleza –hechos visibles por la obra artística–. De este modo, comenzamos a sentirnos parte de la tierra y de sus raíces, a sentir la naturaleza como nuestra morada, como el mundo que habitamos, a hacernos naturaleza en el contacto.








































